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El calor y las personas mayores: cómo proteger su salud este verano en Gijón

El verano en Asturias tiene sus propias particularidades. Aunque el clima de Gijón es más templado que en otras regiones de España, los días de calor intenso cada vez son más frecuentes, y las personas mayores son especialmente vulnerables a sus efectos. Saber cómo protegerlas no es solo una cuestión de confort: puede marcar una diferencia real en su salud.

Por qué el calor afecta más a los mayores

Con la edad, el cuerpo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura de forma eficiente. Los mecanismos de sudoración se vuelven menos efectivos, la sensación de sed disminuye —lo que aumenta el riesgo de deshidratación sin que la persona lo note—, y muchos medicamentos habituales en esta etapa de la vida pueden hacer al organismo más sensible al calor.

A esto se suma que las personas mayores pasan más tiempo en espacios cerrados, donde el calor acumulado puede ser tan peligroso como el sol directo.

Señales de alerta que no hay que ignorar

Reconocer a tiempo los síntomas de un golpe de calor o una deshidratación puede evitar situaciones graves. Conviene estar atentos a:

  • Sensación de mareo o confusión repentina
  • Piel seca y caliente, sin sudoración
  • Dolor de cabeza persistente
  • Fatiga inusual o somnolencia excesiva
  • Boca seca y orina oscura
  • Náuseas o vómitos

Ante cualquiera de estos síntomas, lo más importante es actuar con calma, trasladar a la persona a un lugar fresco, ofrecerle agua y buscar atención médica si los síntomas no mejoran rápidamente.

Hábitos sencillos que marcan la diferencia

La prevención es la mejor herramienta. Hay una serie de rutinas que, bien incorporadas al día a día, reducen considerablemente el riesgo:

Hidratación constante. No hay que esperar a tener sed. Ofrecer agua, infusiones frías o caldos a lo largo del día es fundamental, aunque la persona mayor no lo pida. Las frutas con alto contenido en agua —sandía, melón, pepino— son también una aliada excelente.

Horarios adaptados al calor. Evitar salir a la calle entre las 12 y las 17 horas en los días más cálidos. Si se quiere pasear, la mañana temprana o la tarde-noche son los momentos más seguros.

Espacios frescos y ventilados. Mantener la vivienda con persianas bajadas durante las horas de mayor calor y abrirla para ventilar por las noches. Los ventiladores ayudan, aunque cuando la temperatura supera los 35 grados, el aire acondicionado a una temperatura moderada (entre 24 y 26 grados) es la opción más eficaz.

Ropa ligera y de colores claros. La ropa holgada, de tejidos naturales como el algodón o el lino, favorece la transpiración y ayuda a mantener la temperatura corporal.

Vigilancia próxima. Durante las olas de calor, conviene estar más pendiente de las personas mayores que viven solas. Una llamada diaria o una visita pueden ser suficientes para detectar a tiempo cualquier problema.

El verano en un entorno de cuidado profesional

Para muchas familias, el verano plantea un reto importante: el ritmo habitual cambia, los cuidadores pueden tener menos disponibilidad, y las altas temperaturas exigen una atención más constante.

En Costa Verde, el bienestar de cada persona no se pausa en verano. Nuestras instalaciones en Gijón están preparadas para garantizar un entorno fresco y confortable durante los meses más cálidos, con actividades adaptadas al calor, una hidratación supervisada y un equipo que acompaña a cada residente con la atención que necesita en cada momento.

Si estás pensando en buscar apoyo profesional para un familiar este verano, o simplemente quieres conocer cómo trabajamos, estaremos encantados de atenderte.